UN EPISODIO OLVIDADO DE NUESTRA HISTORIA - Los argentinos prisioneros en Montevideo en 1807
En 1807, en Montevideo, más de 500 bonaerenses cayeron prisioneros de los invasores ingleses. ¿Qué ocurrió con estos esforzados y anónimos defensores del virreinato?
En febrero de 1807, ante el inminente ataque de las fuerzas inglesas a Montevideo, el gobierno de Buenos Aires mandó refuerzos en ayuda de esa plaza. La masiva invasión se produjo el 3 de febrero de ese año.
Los efectivos al mando del general Samuel Auchmuty arrasaron con las defensas orientales haciendo prisioneros al gobernador Ruiz Huidobro y a más de dos mil soldados. Una cuarta parte de ellos eran los hombres enviados desde Buenos Aires, los que fueron remitidos al Viejo Mundo.
El historiador S. Samper Weyler, que rastreó sus huellas, afirma: "Los prisioneros debieron llegar a Inglaterra en mayo o junio de 1807, teniendo en cuenta el tiempo que debía transcurrir hasta su embarque y el empleado en la navegación a vela".
Además de las penurias del viaje, los cautivos debieron sufrir largos meses de agonía en los tétricos pontones anclados en el Támesis, especie de Guantánamo en pequeño de aquellos días.
Por fin, a raíz del levantamiento del 2 de mayo y la consecuente guerra española contra Napoleón, Inglaterra -aliada de España- libera a esos prisioneros y los envía a la madre patria. "¿Cuándo sucedió esto – se pregunta Samper-? En junio de 1808, es decir, más de un año después de la toma de Montevideo por los ingleses".
"Tenemos, pues, bien probado que esos desgraciados porteños, prisioneros de guerra, sufrieron durante un año las penalidades y los martirios de los pontones en donde Inglaterra confinaba a los prisioneros que sus armas hacían".
Pero allí no terminan las desgracias de aquellos desdichados y anónimos patriotas olvidados por la historia. Apenas desembarcados en La Coruña serán destinados al ejército de Galicia, conformándose al efecto el batallón de infantería "Buenos Aires". Sin energía, disciplina ni instrucción militar, nuestros hombres son derrotados por las fuerzas napoleónicas en la batalla de Río Seco.
"Es indudable –explica Samper- que cuando salieron de Buenos Aires, eran tropas bizoñas con muy poca instrucción; además consta que eran de distintas armas, caballería e infantería (…) y si se tiene en cuenta que de su libertad de los pontones ingleses al día de la batalla de Río Seco no habían transcurrido cuando más 40 días, no es de extrañarse que un batallón improvisado no tuviera la solidez bastante para resistir cargas de caballería en las postrimerías de una batalla casi ya perdida en aquellos momentos."
El desventurado batallón sufrió nueve muertos, diez heridos y doce desaparecidos. Luego de la derrota, fue suprimido y los hombres repartidos en otros cuerpos.
"Con su sangre regaron los campos de batalla de la península española, y sus huesos reposan en ignorados parajes de la madre patria".
Juan Carlos Jara